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Siempre tenemos suerte

Categoría: Gay Comentarios: 0 Visto: 9779 veces

Ajustar texto: + - Publicado el 07/07/2013, por: Anonimo

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La noche no había sido del todo aburrida, pero me ya me encontraba pateando por las calles en busca de ese taxi milagro que aparece cuando ya crees que se habían extinguido todos.

Fué cuando me aproximaba a una esquina cuando empecé a oir algo. Era una voz que parecia estar suplicando a algo o a alguien. Cuando giré la esquna no me encontré con la típica persona hablando por el móvil que me esperaba. Parecía un chaval que intentaba meter a otro tío en un portal, pero que no era capaz por la enorme borrachera que llevaba su, casi inerte, amigo.

Pasé a su lado sin querer mirar y sin querer meterme en sus asuntos, pero no pude evitar echar un vistazo y percatarme que el borracho no era tan joven como su suplicante apoyo y que este tenia una mirada de desesperación tal, que me hizo frenarme y preguntarle si neceitaba ayuda.

La respuesta fue el «si, por favor» más agradecido que escuché en mi vida.

– ¿ Vivís aquí ?. Le pregunte.

– Si, bueno, creo que él vive aquí. Al menos eso es lo que me dijo cuando aun podía hablar.

Y aun podia…balbucear. Por que emitió una especie de frase ininteligible que parecia confirmar el dato.

– ¿ Las llaves ?.

– Supongo que en su pantalón.

Y sin perder tiempo metió sus mano en los bolsillos de nuestra carga, al que le hizo gracia la cosa, ya que esbozó una sonrisa que, dado el estado del sujeto, osadamente, calificaré de lujuriosa.

No tardamos en abrir la puerta y arrastrarle al ascensor (bendito sea este invento). Con la luz del portal pude ver que el frontal del pantalón y parte de su camiseta estaban empapados.

– ¿ No se lo habrá hecho encima ?. Pregunte.

– No, tranquilo, se tiró una copa por encima.

Tres dedos levanto cuando le preguntamos en que piso vivia y una «A» con increible olor a alcohol pronunció cuando le preguntamos la puerta.

Era un edificio antiguo pero perfectamente reformado y estaba claro que los vecinos eran gente acomodada. Eso me llevó a pensar que como alguien viera a Borracho (como lo llamaré desde ahora) arrastrado a su casa por dos desconocidos, uno de ellos, tal como pude ver en el ascensor con una bastante pluma, podría cuanto menos salir a interesarse, cuando no llamar a la policia.

Afortunadamente la operación discurrió sin ruidos, voces o la tal temida vomitada a la puerta de casa. Así que introdujimos a Borracho en su casa y mientras yo lo sujataba «joven» buscaba en el amplió piso una cama donde depositar nuestra carga. Se lanzo a ello sin titubeos por lo que me imaginé que sabía que no había nadie más en la casa a pesar de las claras señales que había de que en ese piso vivia un matrimonio con hijos.

Cuando, entre risas y jadeos, lo depositamos en la cama nuestro primer propósito era, tan solo, quitarle los zapatos, pero como estaba empapado e iba a poner la ropa de cama perdida (o esa era la excusa)  decidimos quitarle pantalones y camiseta. Primero le quitamos la parte de arriba y después el ajustado vaquero que se había puesto. Y sí, como habéis deducido, al tirar del pantalón hacia abajo sus bóxers se fueron con él, dejandolo desnudo.

No estaba mal nuestro embriagado amigo. Tenia un buen cuerpo y llevaba muy arreglado el vello de la polla, aunque el resto del cuerpo estaba sin depilar (tampoco lo necesitaba). Estaba bastante claro que estaba recién «arreglado» para gustar a alguien.

Se hizo un silencio entre los dos y pude ver como «joven» devoraba con los ojos el cuerpo de «borracho». Ya no me cupo ninguna duda de lo que ahí pasaba, o más bien, de lo que debería haber pasado.

Aproveché de ese buen rollo que había surjido y me propuse indagar para confirmar las sospechas que tenía de lo que sucedia con esos dos. Así que le dije a joven que buscara un sofá que yo buscaba unas cervezas.

En la muy buena cocina encontré una no tan bien nutrida nevera como  cabia esperar. Así que nuestro borracho está de Rodriguez, pensé. Y cuando se está de Rodriguez lo primero que se le ocurre a mucha gente es echar una cana al aire. Tenía que averiguar donde había encontrado a «joven» y qué es lo que tenía pensado hacer con él, aunque parecia bastante claro.

Cogí las cervezas y me dirgí al salón donde me esperaba mi víctima. Primero iba a intentar sonsacarle toda la historia y luego, darle la oportunidad de terminar la noche haciendo lo que se había propuesto al principio de ella.

Él estaba sentado en una de las butacas del salón. Yo me senté enfrente en un amplio sofá.- Le dije.

– Lo has conocido esta noche.

– Si- Me contestó.

– ¿Me cuentas la historia ?.

Me miró a los ojos y su mirada se volvió desafiante, sonrió y me la contó.

Había llegado a casa después de tomar unas copas y se había metido en un chat gay. Allí coqueteó con unos cuantos hasta que fue descartando conversaciones para quedarse solo con la de «borracho», que había hecho lo mismo que él, salvo que estaba un poco más etilicamente perjudicado. La convesación aumento rápidamente de tono y pronto comenzó la negociación. No porque hubiera dinero de por medio, sino porque había que cada uno de ellos encontrase lo que buscaba y que esto no fuera estrictamente lo mismo. Para resumir. Quien la metia y quien se la dejaba meter.

– ¿ Y has recurrido muchas veces a lo del chat ?. No parece que lo necesites. – Dije mientras lo miraba de arriba abajo con gesto apreciativo. – Y además no parece que escondas tu condición.

– En realidad por eso lo hice. – Me contestó. – Para probar algo nuevo y ponerme en manos de alguien que no esté fuera del armario, alguien para el que hacer esto sea una aventura, algo prohibido.

Me explicó que había estado buscando el típico «hetero» que busca sexo con hombres. Pero tenia que ser un hetero activo y masculino. Y no se conformaba con cualquiera. De hecho, era la primera vez que alguien le daba la suficiente confianza como para quedar.

– ¿ Sabes ?. – Le dije. – Yo también lo hice una vez. También quedé con un tío a través de chat para tener sexo.

Y a continuación le conté una historia que era un «mix» de las tres veces que estuve con hombres, haciéndolas pasar por una sola. Le describí como había quedado y como me habían hecho una mamada bastante decente aunque sin conseguir mi propósito principal, y fantasía, que era follarme a un hombre…

Ya estaba. Había echado en anzuelo en una charca muy pequeña con un único pez muy hambriento. Si no picaba prometía pegarme un tiro.

Joven se mantuvo un rato en silencio y luego me pregunto: – ¿Aun tienes esa fantasía?.

– Por supuesto. – Le contesté.

Ya estaba todo dicho. Solo faltaba que uno de los dos diera el primer paso.

Y lo dio él.

Se levanto y caminó hacia mi muy despacio. Yo lo esperaba con las piernas separadas en clara indicación de cual debería ser su destino. Así que se acercó y se arrodilló entre mis piernas y susurró:

– Voy a hacer todo lo que tu me pidas. Todo mientras no sea algo que me haga daño.

Perfecto pensé. Y mi excitación subió a su máximo nivel. No podía creer mi suerte.

Así, que cuando empezó a restregar su cara por mi paquete, y pese a las ansias que tenía de meterle la polla en la boca, le pedí que se pusiera de pie.

Cuando lo hizo, me puse a quitarle los pantalones mientras le indicaba que hiciera lo propio con su camiseta.

Ahí la tenia. Enfrente de mí esperaba lo que parecia una hermosa polla envuelta en unos chillones gayumbos rojos. La tenia a centímetros de mi cara pero sin embargo hice que joven se diera la vuelta. Quería ponerle nervioso y, como no, ver ese culo que por fin me follaría. Y no me decepcionó. Era duro, redondo y muy muy apetecible. Así que, tras acariciarlo levemente, le bajé los calzoncillos muy despacio hasta sacárselos por los pies.

El espectáculo había mejorado aun más. Era un culo perfecto, sin ningún grano y sin nada de pelo. Además con la excitación, a Joven, se le había puesto la piel de gallina, lo que hacía que la puntuación fuera aun más alta.

Comencé a acariciar y tocar su redondas nalgas conteniendo las ganas de llevar una de mis manos a su, por ahora oculto pene. Jugué durante un rato y luego hice que separara las piernas. Cuando ya estaban en la posición que quería, con mis manos, separé sus nalgas para ver un ojete sonrosado y carente totalmente de pelo. Tenia tan buen aspecto que yo, que jamas había pensado en comerle el culo a un tío, estaba deseando enterrar mi lengua en ese anillo perfecto.

Pero todavía no.

Volví a girar su cuerpo para encontrarme con esa preciosa polla. Cuando la acaricie brotó una pequeña gota en su punta, lo que la hizo tan irresistible que lancé mi borra hacia ella e hice que mi lengua la recorriera de abajo a arriba hasta llegar a la cima y arrancar esa gota que saboreé con ganas.

Después me detuve. Las piernas de joven temblaban ligeramente de la excitación y a mi me hubiera pasado lo mismo si también estuviera de pie. Así que fue compasivo e hice que se arrodillara ante mi en la mullida alfombra. Joven no se ando por las ramas, me quitó mi pantalón  y mi bóxer sin ningún miramiento. Y no paso ni medio segundo cuando ya tenia mi polla atrapada en su boca. Chupaba y lamia como un loco, pero sin ni tan siquiera rozarme con los dientes. Era una muy buena mamada que me estaba poniendo a 100 y más aun cuando uno de sus dedos se acercaba a mi ano.

Estaba seguro de que esa noche muchos de mis tabúes sexuales con los hombre se iban a hacer añicos. Esa noche, en la que podía hacer lo que quisiera con un complaciente joven, iba a dejar que él hiciera lo propio conmigo.

El sexo estaba saliendo increíble, pero se acercaba demasiado al cliché. Desnudarse, tocarse, mamada y polvo. Así que se me ocurrió algo.

Me puse de pie mientras el aun me chupaba la polla. Por un momento quedó desconcertado, pero reaccionó rápidamente y dirigió su lengua hacia mi culo pensando que es lo que buscaba al levantarme. No era esa mi intención, pero le dejé hacer. Al igual que con mi polla, se lanzó a mi culo con auténtico frenesí. Yo notaba su lengua recorrer toda la raja de mis nalgas y detenerse en mi ano para meter su lengua y besar y chupar con sus labios. Era una experiencia de la hostia y empecé a desear algo más para mu culo.

Nuevamente detuve su  ataque. Lo tomé por la barbilla y lo puse de píe. Él quiso besarme en la boca, pero ese tabú si que permanecía y le indiqué que no aceptaría besos por encima de mi cintura.

Cuando asintió le cogí por la polla, igual que una vez habían hecho conmigo, y me dirigí a la habitación donde dormía desnudo borracho joven pareció sorprenderse pero antes de salir del salón se detuvo, con mi consentimiento, y recogió su mochila, donde sospeché que llevaba sus útiles para el sexo. Al llegar a la habitación  tumbé boca arriba a joven en la cama procurando que quedase muy cerca de nuestro anfitrión, que entreabrió los ojos al notar el movimiento, pero sin mostrar demasiada sorpresa por lo que estaba viendo.

Cuando consideré que la polla de joven estaba a la vista de borracho me incline hacía ella, me puse de rodillas en la cama, me la metí en la boca y me puse a chupar y saborear con todas mis ganas. Estaba caliente y muy dura, y cuando chupaba un poco más fuerte notaba como se arqueaba la espalda de su dueño. Mientras tanto, lanzaba miradas a borracho, el cual ya mucho más despejado, no se perdía detalle de mi trabajo.

Así, que cuando noté una mano en mi entrepierna, no me sorprendí por ello, sino por lo bien que me estaban saliendo las cosas y por que borracho no me echará de casa por estar follándome a su ligue en su propia cama.

Para recuperar el control, con gran dolor de mi corazón, saque la polla de joven de mi boca y le indiqué que me siguiera hasta la de borracho. Era más grande y más basta que las nuestras pero Joven se la introdujo en la boca sin ningún titubeo. A mi me tocaba intentar meter un poco la lengua y la boca en esa orgía de saliva, pero como era difícil opté por retrasar mi posición hasta el precioso culo de joven. Ya era hora de cumplir sueños y romper tabúes, además, no iba a permitir que borracho me ganara la partida en mi propio juego. Así que me puse a jugar, acariciar y lamer esa ya sudorosa raja y todo lo que contenía. No me esperaba un sabor menos a «culo». Olía a sudor y a sexo pero a nada más.

Lengua, boca, manos todo me servia para ir dilatando poco a poco el objeto de mi deseo. Cuando ya había logrado introducir un dedo joven sacó un momento la verga de borracho de su boca, y en bajo dijo:

– En la bolsa.

Cuando la abrí pude ver, todo en bolsas herméticas, diversos consoladores y frascos. Así que cogí uno de los consoladores de un tamaño un poco más pequeño que mi polla, y un bote de lubricante.

Abrí el lubricante y comencé a aplicarlo por su ano, el efecto fu inmediato y en un momento ya pude introducir mi dedo y moverlo dentro y fuera suavemente. Cuando iba a meter un segundo dedo me acordé del pequeño consolador. Lo saqué de la bolsa, lo unté bien de lubricante y se lo fui metiendo poco a poco. Joven lanzó un jadeo e incluso detuvo su particular trabajo con borracho, quien intrigado por lo que sucedía en la retaguardia de joven se acercó para mirar.

Sin perder mi posición tras el culo perfecto comencé a meter y sacar el consolador de él intentando marcar mi territorio. Pero no hacía falta, porque un borracho feliz  decidió que me tenia que probar a mi. Me cogió la polla y empezó a pajearme suavemente. Era muy agradable y más cuando se valió del lubricante para hacerlo más excitante. Mientras me masturbaba con una mano con la otra jugaba con mi ojete. Ese sería el precio que tendría que pagar por follarme primero a joven. Tendría que dejarme follar por borracho, y por alarmante que eso fuera, lo esta deseando.

Notaba como joven se excitaba con el consolador así que también le agarré de la polla para complementar su placer. A su vez borracho metía su lengua y sus dedos por mi ano dándome un placer nunca imaginado. No sé si era solo el morbo de la situación o que había encontrado mi punto G, pero estaba gozando como nunca.

– Fóllame ya. – Dijo joven.

Y eso iba a hacer en cuando le sacara el consolador, que había hecho ya su trabajo de dilatación. Pero una mano abandonó mi culo para tomar ese consolador y llevarlo a un ángulo muerto para mi. Yo, aunque no lo viera, sabia perfectamente donde iba a acabar. Pero borracho me dio un tiempo muerto.

– Fóllatelo ya. Dijo borracho.

Yo ya tenia la polla totalmente lubricada por las manos de borracho por lo que no necesitaba más. Iba a cumplir una fantasía que me había llevado a tener sexo con tres tíos, a muchas pajas y muchas horas de porno gay, así que intenté disfrutar el momento. Masajeé el culo de joven, le baje la cabeza hasta que la apoyó en el colchón y levanté su culo hasta tenerlo a la altura apropiada. Muy poco a poco acerqué mi polla a su agujero.  Presioné un poco y cuando pensaba que igual no iba a ser fácil mi, ya casi amoratado, capullo desapareció dentro. Y sujetando a joven firmemente por sus caderas me introduje suavemente hasta el final.

Era una sensación increíble. Y más cuando empecé a moverme, cuando empecé a follarlo. Muy despacio, notando todo, acariciando la polla de joven y notando a mi espalda otra potencial fuente de placer, que por el momento, se conformaba con acariciar mi culo y mi espalda, dejándome disfrutar de mi sueño realizado.

Cuando pasaron unos poco minutos noté algo duro en mi ano. Mire hacia atrás y vi como la mano de borracho sujetaba el consolador contra mi. Sonreí y relaje mis esfínteres dando permiso de entrada a aquello. No me dolió nada, todo lo contrario, el placer era total. Tenía que hacer verdaderos milagros para no correrme a cada embate y tenia que ralentizar mi ritmo dentro de joven para conseguirlo, con las consecuentes protestas de este. Pero quería sentir una polla dentro.

Para lograrlo hice que  joven se tumbara de espaldas y abriera las piernas como una mujer. él lo entendió y, además, levantó su cadera para ofrecerme su agujero y así yo poder ofrecer el mío.

Me puse sobre joven y se la volví a meter. Podia ver su sonrisa y como se masturbaba furiosamente mientras me lo follaba. Y mientras, notaba sobre mi la presencia de borracho que me había sacado el consolador y intentaba metérmela. Hice una pausa con joven para facilitarle la maniobra y así pude disfrutar de toda esa polla metiéndose poco a poco en mi. Cuando estuvo dentro empece a mover mis caderas tanto para dar como para recibir, era estupendo y la excitación de los tres era máxima.

Y mientras yo contenía a duras penas mi orgasmo borracho aceleró su ritmo. Iba a correrse, así que para maximizar el placer me puse a cuatro patas y dejé que me follara como un perro. De repente lanzo un gran jadeo y pude sentir dentro de mi toda su corrida, él siguió moviéndose y el semen se iba saliendo y deslizando entre mis piernas. Era tal el morbo y la excitación que tenia que, cuando borracho se detuvo, no esperé ni un segundo y me lance de nuevo sobre joven para follarlo sin piedad y correrme dentro de él de una manera que no creía posible. Era un placer tal que hasta resultaba doloroso. Me salí de él justo a tiempo para meterme su polla en mi boca recibir casi toda su leche en mi boca.

Y sigo casi toda porque la boca de borracho también estaba allí para recibir su parte.

Así que entre los dos limpiamos con nuestras bocas la polla de joven hasta dejarla reluciente.

Cuando terminamos fueron ellos los que se encargaron de hacer lo propio con la mía.

Fin.

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