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Mi madre yo, el inicio

Categoría: Incesto Comentarios: 0 Visto: 57138 veces

Ajustar texto: + - Publicado el 01/10/2013, por: Anonimo

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Hijo de padres divorciados desde los cinco años en el 2007 yo tenía 19 años, una docena de encuentros con mi primera novia a los diecisiete y todas las pajas que mi cuerpo podía aguantar. A esa edad nunca te imaginas a tus padres follando o si lo haces no te da morbo y desde luego mucho menos te imaginas a tu madre ligando aqui o allá por mucho que lleve catorce años divorciada, si en alguna ocasión se te pasa algo asi por la cabeza simplemente piensas que con 49 años ya no quiere sexo. Mi madre tiene un grupo de dos amigas con las que se ve con mucha frecuencia y otras más o menos conocidas con las que se ve más esporádicamente e incluso ha hecho algún viaje corto. Es con una de estas mujeres, también divorciada, que el azar ( o muy probablemente ella puesto que fue quien dio el primer paso)  quiso que tuviera una aventura que duró un par de meses y evidentemente quien hizo mi rodaje, follar con ella no era ni parecido a lo que había hecho con mi primera novia.

Decidió ella que dejáramos de vernos por temor a que se enterase mi madre y no sin antes haber hablado más de la cuenta,  a pesar de nuestras precauciones nos vio un par de veces charlando en la calle y comenzó a hacer algunas preguntas; en los casi dos meses que mantuvimos encuentros nos veíamos todos los días excepto sábados y domingos y estábamos juntos en su casa casi toda la tarde, lo normal eran cuatro polvos y desde luego nunca menos de tres veces, yo estaba en la gloria y ella se aprovechaba hasta de la última gota de mis dieciocho años.

Una de las últimas veces que follamos yo tenía una tarde especialmente inspirada, me había corrido cuatro veces con ella y sus dedos y su lengua estaban logrando que mi polla comenzase a despertar de nuevo, ella estaba absolutamente perpleja de mi recuperación, normalmente según me contaba tenía sexo con hombres ya entrados en la cincuentena y muy pocos eran los que la echaban dos polvos, lo normal era que todo acabase en no más de una hora y nosotros estábamos todos los días una media de cuatro horas encamados. Hablando y hablando se la fue soltando la lengua y mientras jugaba con ella en mi polla,  viendo que despertaba ligeramente y que cabía la posibilidad de que me enfundara en ella por quinta vez esa tarde no pudo reprimir una frase

– ¡joder! no te cansas nunca de follar, de raza le viene al galgo….

Al principio aquello me pareció un cumplido pero sus palabras se quedaron en mi subsconsciente y las di vueltas varios minutos hasta que decidí preguntar que es lo que quería decir con el refrán. Advertí algunos nervios en su manera de hablar y que trataba de evitar la respuesta con aquello de las frases hechas y que a nada concreto se refería pero ambos sabíamos que no era eso; más interesado en lo que podría decirme que en otra cosa mi polla se bajó y continué insistiendo en la pregunta con la idea preconcebida que en el mejor de los casos se hubiera estado tirando a mi padre y en el peor que hubiera sido ella la causa del divorcio aunque esto lo veía menos factible dado que de vez en cuando quedaba con mi madre para ir al cine y en al menos dos ocasiones habían hecho un viaje juntas. Probablemente por la excitación del momento o simplemente porque era una hija de puta al contármelo me habló de algunas de las aventuras de mi madre conocidas por ella porque en algunas vacaciones juntas habían compartido habitación y amantes; la sorpresa al escucharla se transformó rápidamente en excitación, mi polla reaccionó al escucharla y ella animada por ello continuo hablando y entrando en detalles de momentos que había compartido con mi madre.

A partir de entonces comencé a prestar mas atención a las salidas de mi madre sin descubrir nada que me indicara que tenía amantes, cuando me quedaba solo en casa entraba en su ordenador esperando encontrar indicios de citas o algo semejante todo con resultado negativo; solamente imaginé que las palabrs de su amiga podían tener sentido el día que revolviendo en sus cajones encontré algunas prendas que a mi me parecieron eróticas en uno de los cajones de su armario: varias tangas pero eso ya sabía que las usaba y dos conjuntos de ropa interior que incluían ligueros. Mi obsesión por saber si lo que me habían contado era cierto era tal que algunos días cuando salía de casa la seguía para saber si entraba en algún hotel o se encontraba con alguien hasta que un díá en el que llegó a casa algo más tarde de lo habitual se quedó la puerta del cuarto de baño ligeramente entreabierta y la espié´sentada en el bidé lavándose el sexo y todavía con sus ligueros y medias puestos. Comencé a imaginar historias de mi madre con otros hombres tal y como yo me habia visto con una de sus amigas, aquella noche me masturbé tres veces fantaseando con ello.

Teresa y Antonio son un matrimonio de Murcia con una casa en Torrevieja que está pegada a la que mi madre heredó de una tía suya y a la que va un par de semanas al año, tienen muy buena amistad y de hecho se encargan de vigilar la casa en ausencia de mi madre. En junio de 2007 y como algo excepcional acompañé a mi madre a pasar una semana en Torrevieja, en las estancias de mi madre tenían por costumbre comer juntos en el patio trasero de la casa donde a esa hora no daba el sol y ahora conmigo actuaban igual. Desde que supe que mi madre tenía alguna aventura la observaba en todos sus movimientos y ya el primer día observé que Antonio la miraba cada vez que se movía para hacer algo e incluso capté algunas miradas de complicidad entre ellos. El segundo día tras una ligera siesta en el patio sali con idea de dar un paseo dejándolos solos a los tres, ya en la calle decidí regresar a casa para ponerme un pantalón sobre el bañador por si iba al centro y subi a mi habitación en la primera planta de nuestra casa; la ventana daba a la parte de atrás desde donde se veía nuestro patio y el de los vecinos, un cuadrado de unos doce metros cuadrados y suelo de cemento. Supuse que había sido una liberación para ellos mi marcha porque me asomé a la ventana y vi como mi madres estaba besando en la boca a Antonio con su mano entre su bañador moviéndola arriba y abajo mientras la mujer de Antonio, Teresa, los observaba. Me puse inmediatamente duro como un hierro y decidí observar desde el interior de mi cuarto, en unos minutos era Teresa la que se inclinaba sobre su marido que estaba sentado en una hamaca besándole en la boca mientras mi madre arrodillada entre sus piernas le había sacado la polla del bañador y le hacía una mamada. Empecé a machacármela, en media docena de manotazos mi esperma se estrelló contra la pared como un surtidor al mismo tiempo que oi como Antonio decía a su mujer que saliera a cerrar la puerta de la calle mientras se levantó e hizo que mi madre apoyara sus manos en los brazos de la hamaca mostrándole sus nalgas, echó a un lado la braga del bikini de mi madre y para cuando regresó su mujer ya se la había metido y la bombeaba con fuerza agarrándola por las caderas. Mi polla no llegó a bajarse, aunque no llegué a correrme otra vez estuve machacándomela los diez o quince minutos que Antonio estuvo follándose a mi madre delante de su mujer.

Me marché de casa por miedo a que mi madre regresara y me encontrase, pasé el resto de la tarde empalmado como un burro no solo pensando en lo que había visto, sino en que mi madre con 49 años tenía un cuerpo que me atraía muchísimo. A la hora de cenar lo hicimos también en su casa, solíamos hacerlo pronto para luego dar un paseo por el centro, tomar un helado como cuando era pequeño y no acostarnos excesivamente tarde; captaba las miradas entre Antonio y mi madre e imaginaba que no había sido suficiente y deseaban que me fuera a cualquier parte para poder estar a gusto ellos solos, comencé a imaginármelos haciendo un trío e incluso enrollándose entre ellas para excitarle y temía que se hiciera evidente mi excitación a través del pantalón de baño. Aydé a recoger la mesa llevando los platos con Teresa a la cocina, ella llevaba una camiseta amplia y por la forma en la que bailaban sus pechos adivinaba sin sujetador, la camiseta era larga y dejaba solamente asomar u trozo de la braga de su bikini. Yo estaba empalmado y hubo un momento que se hizo evidente  Teresa se dió cuenta, capté primero una fugaz mirada pero instantes después dejó la vista unos segundos  y a pesar de mi inexperiencia hubo algo que capté y no pude reprimirme, pasé un brazo por su cintura y la besé, Teresa no solo no me rechazó sino que apretó su cuerpo contra el mío, nos separamos al oir moverse una silla en el comedor pero me dedicó una mirada semejante a las que me dedicaba la otra amiga de mi madre.

Salimos a tomar un refresco sentados esta vez en el jardín de la parte delantera de la casa, hablábamos de nada en concreto hasta que pasados varios minutos mi madre me dijo que si me apetecía un helado mi acercara al centro, ella no tenía ganas de salir ya, si no hubiera presenciado lo de esa tarde me hubiera parecido algo normal pero ahora estaba seguro que lo que quería era echarme para echar un polvo; en definitiva entre ida y vuelta al centro me llevaría casi una hora sin entretenerme en ningún sitio. en otras tampoco me hubiera dado cuenta de las miradas entre ellos, por un segundo se me pasó por la cabeza joderles la noche y quedarme pero ante la indisimulada sorpresa de mi madre Teresa se ofreció a acompañarme. Evidentemente no hubo helado, pensamos en quedarnos en algún rincón de la playa pero había demasiados grupos de personas aquí y allá como para tener algo de intimidad y fue Teresa la que propuso que fuéramos a nuestra casa. Tratando de hacerla ver mi ignorancia la dije que podía sorprendernos mi madre pero insistió en que eso no era posible y que mi madre esperaría a ir a nuestra casa a que ella regresara suponiéndome a mi ya en casa, así que apenas quince minutos de haber salido regresamos y tal como imaginé en su jardín ya no estaban ni mi madre ni Antonio.

Una vez en mi habitación apenas hubo preliminares, Teresa me chupó unos segundos la polla y enseguida se colocó a cuatro patas sobre la cama para que se la metiera, a pesar del calentón que tenía pude controlarme suficiente tiempo para que ella se corriera, nada más que lo hice yo se apartó y empezó a mamarme la polla limpiando mis restos de semen y sus propios jugos, sexualmente era guarra y eso me excitaba pero lo que yo quería era saber cosas de mi madre y empecé a hacer preguntas evidentemente con muy poco tacto porque rápidamente se dio cuenta de mis intenciones, Afortunadamente para mi objetivo era bastante más calentorra y morbosa que la otra amiga de mi madre y no se cortó un pelo a la hora de hablar sobre todo cuando se dio cuenta el efecto que sus respuestas hacían en mi polla y por otro lado, en mis preguntas y respuestas creo que logré hacerla ver que no me imaginaba lo que estaba ocurriendo en su casa

– Estoy pendiente por si viene mi madre y nos pilla

– No va a venir descuida

– No estés tan segura, pensará que ya estoy en casa… y menudo lío si nos pilla…

– Que no, que no va a venir todavía; además con el tiempo que hace que hemos salido se estará imaginando lo que ha pasado

– ¡ Que dices ! si se entera de esto nos mata

– Que noooo… que ella está ahora a otra cosa, que ella sabe como soy y yo se exactamente lo que están haciendo ellos ahora…

– ¿Que quieres decir? ¿que se lo monta con tu marido?….

– Tu madre es muy joven y atractiva todavía, no pensarás que no tiene derecho a disfrutar como los demás. Nosotros somos un matrimonio muy liberal en ese sentido…..

– ¿Pero me estás diciendo que está ahora follando con tu marido?

– Ahora no, jajajajajajaja… Antonio solo tiene dos cartuchos máximo, se habrá corrido las dos veces ya y ahora la estará comiendo el coño para que se corra ella… Hoy me parece que salgo ganando yo con el cambio

Diciendo esto empezó a masturbarme suavemente calibrando como se iba poniendo dura mi polla otra vez, ahora mis preguntas eran más directas y me miraba con cierta sorna sin soltar mi polla, continuó unos instantes y se sentó en el borde de la cama con los piés apoyados en el suelo, luego separó las piernas y sin cambiar de postura volvió a poner los pies sobre la cama mostrándome su coño todavía abierto por mi penetración, me indicó que me colocase arrodillado frente a ella y sin decir una palabra puso la mano en mi cabeza y me guió para que metiera mi cara entre sus muslos y empezara a lamer su sexo. Enseguida comenzó a mojar y a emitir gemidos, apretaba tanto mi cabeza contra ella que de vez en cuando tenía que apartarme unos segundos para no ahogarme y entonces aprovechaba para hacerla alguna pregunta más, volvía a empujarme contra ella que estaba a punto de alcanzar un orgasmo y tanto o más excitada que yo. Sus gemidos se intensificaron y apretando más mi cabeza contra ella sentí como se me llenaba la boca con sus jugos, se relajó un poco pero aún cuando se había corrido seguía tan caliente como antes o al menos necesitaba acrecentar su propio morbo y con una voz muy sensual, casi hablando entre susurros pero con una fuerte cargo de morbo me decía:

– ¿Te gustaría estar haciendo esto a tu madre eh? A que si, te gustaría comerla bien el coño y que se corriera contigo para luego

metérsela como a mi, ¿a que si?

No quería tocarme la polla porque estaba seguro que al menor roce me iba a correr, escuchaba sus palabras y me metía más entre sus muslos por temor a responder a sus preguntas pero moviendo más ávidamente mi lengua en su sexo, nuevamente su coño supuraba jugos y del fondo de su garganta volvían a surgir leves gemidos del placer que volvía a ella no sé si por mi labor lingual u por sus propias palabras

– ¡ Joder que situación más morbosa ! Estar en la cama los cuatro y calentarnos Antonio y yo viendo como folláis. ¡joder! además

ahora que estará todavía caliente…. seguro que no dice que no

Si continuaba hablando me iba a correr, había perdido totalmente el control sobre mi mismo y lo único que hacía era empujar mi lengua en el interior de su coño como si pretendiera meter mi cara en él, Teresa volvió a apretar mi cabeza contra ella ahora empujándola con las dos manos y una nueva oleada de fluidos salieron de su sexo llenando mi boca, ahora su flujo era más espeso que antes, casi era como si fuera esperma

– Vamos a casa a pillarlos en la cama, tu madre estará muy receptiva, no tiene bastante con Antonio ni con dos como él…. yo la he

visto agotar a cuatro hombres ella sola en una noche………

Tardamos escasos minutos en recomponernos y salir para recorrer los cuatro metros que separaba mi casa de la suya, yo ni pensaba ni razonaba, las únicas sensaciones que sentía estaban en mi entrepierna y ni me planteaba la manera en que mi madre pudiera reaccionar, bueno si, apenas unos segundos, pero mi calentura me llevó a la conclusión de que su primera reacción sería tratas de justificarse ante mi. Su casa era idéntica a la nuestra, Teresa hizo ruido con la puerta a propósito al objeto que oyeran que ella había llegado pero nadie respondió y desde la planta baja podíamos oir gritar a mi madre: » no pares… no pares… voy a correrme…»

Subimos las escaleras que llevan a los dormitorios, mi corazón daba golpes contra mi pecho como si quisiera salir de él, Teresa se puso en medio de la puerta y yo asomé temerosamente la cabeza y alli estaba mi madre tumbada boca arriba con la cabeza echada hacia atrás empujando su pelvis contra la cara de Antonio y sus piernas rodeándole la espalda y la cabeza. Ninguno de ellos llegó a verme, Teresa entró en la habitación y se inclinó para chupar unos segundos un pecho de mi madre que la puso su mano en la cabeza para apretarla contra ella, Teresa se dio cuenta que yo o no quería o no me atrevía a entrar y salió en mi busca; podía más mi vergüenza que mi excitación y Teresa viendo que me resistía a entrar me llevó a la habitación contigua utilizando para ello un tono de voz suficiente para que ellos la oyeran. Teresa una vez me tumbé boca arriba se sentó sobre mi clavándose mi polla de golpe, con sus manos sujetó mis brazos agarrándome por las muñecas y se inclinó para besarme mientras se movía sobre mi, logré sobreponerme a los dos primeros minutos sin correrme y supe que podía aguantar follándola por lo menos veinte minutos antes de hacerlo; apenas dos minutos después sentí entrar en la habitación a Antonio y mi madre, estábamos en penumbra y el cuerpo de Teresa (creo que lo había hecho a propósito)  me tapaba casi totalmente y oí la voz de mi madre

– Mira esta como se lo monta sin avisar… y tu marido que hoy no se empalma conmigo…. No le gastes del todo…jajajajajajajajajajaja

No iba a aguantar mucho más, Teresa estaba acelerando sus movimientos y unidos a las palabras de mi madre me tenían al borde del éxtasis, solamente imaginar como reaccionaría mi madre cuando Teresa se quitara de encima de mi era lo que impedía que me vaciara sin control, noté como cedía la cama a mis piés cuando mi madre se sentó detrás de Tersa y si esta continuaba sujetando mis brazos con sus manos la mano que acariciaba mis testículos forzosamente tenía que ser la de mi madre, no pude contenerme y mientras me vaciaba dentro de Teresa dejé escapar un  ¡¡ hostia !!….

De inmediato la mano que estaba acariciando mis testículos se apartó y se oyó la voz entrecortada y algo temerosa de mi madre preguntado: – ¿ quién es Teresa ? –  Esta se movió todavía con mi polla dentro de ella hasta que levantó ligeramente las nalgas y mi rabo todavía algo duro salía de su coño, se apartó a un lado y se echó junto a mi, tapándome levemente con su cuerpo  sujetándole al tiempo que pasaba  ligeramente la lengua en toda su extensión, Antonio debía estar alucinando porque tras los escasos pero larguísimos segundos de silencio

– ¡joder que morbazo! ahora si te puedo follar porque estoy duro como nunca….

Todavía no habíamos cruzado la mirada mi madre y yo, ambos nos manteníamos silenciosos como sin con ello ignorásemos mutuamente nuestra presencia, sentí como se movía Antonio y noté en la cama los movimientos que mi madre hacía sin oponer resistencia guiada por él, imagino que estaba tan incrédula que se dejaba hacer sin voluntad alguna, aunque Teresa todavía estaba dentro de nuestro espacio visual yo sí podía ver parte del cuerpo de Antonio y claramente percibí como movía su cintura acoplándose al cuerpo de mi madre para segundos  después moverse tras ella con evidentes signos de que la estaba penetrando, pasaron algunos minutos hasta que el ritmo de Antonio venció la lógica perplejidad de mi madre y ésta comenzó a jadear y gemir disfrutando de la penetración; fue entonces cuando Teresa se tumbó entre mis piernas acariciando mi polla y pasando su lengua en su longitud, por primera mi madre y yo vez nos teníamos frente a frente mirándonos y creí ver un amago de sonrisa en el rostro de ella. Con el tiempo supe que nuestros vecinos andaban dentro de este ambiente casi desde siempre y habían tenido encuentros de todo tipo e imagino que a esas alturas lo que les ponía eran las situaciones más morbosas que se pudieran dar y probablemente por esa razón Teresa  actuó de la forma en que lo hizo, se dirigió a su marido

– ¿ Y a mi no me vas a follar ?

Una mirada les bastaba para entenderse, Antonio bombeó con fuerza a mi madre solamente el tiempo que tardó Teresa en colocarse junto a ella en su misma posición y su marido salió de mi madre y se la metió a ella. Nos encontrábamos en un punto en el que Teresa advirtió que tenía que ser ella la que manejara la situación para romper el hielo; yo estaba semirecostado sobre la almohada en el cabecero de la cama con mis piernas separadas y mi polla otra vez dura como una piedra, Teresa a cuatro patas aguantaba las embestidas de su marido pero prestando más atención a mi madre y a mi que a la polla que la taladraba y junto a ella en una postura semejante a la suya mi madre. De vez en cuando Teresa la mía mi polla y luego miraba a mi madre que nos observaba sin decidirse pero sin mostrar tampoco desagrado; Teresa comenzó a dar síntomas del orgasmo que la llegaba y Antonio se movió más rápido detrás de ella hasta que no pudo aguantar y se corrió, casi de inmediato salió de ella y se colocó de rodillas frente a su cara para que le mamase la polla todavía escupiendo lefa… mi madre no pudo contenerse y arrimó su cara disputándose la polla de Antonio, Teresa sujetaba la cabeza de mi madre con una mano guiando la mamada y con la otra agarraba mi polla y la masturbaba despacio, agarró luego de pelo a mi madre y tiró de ella hasta que soltó la polla de Antonio y suavemente la desvió hacia mi entrepierna sin que mi madre pusiera resistencia. Tímidamente primero pasó la lengua tres o cuatro veces por mi verga hasta que decidió metérsela en la boca e iniciar una mamada; repentinamente decidió olvidarse de quién era yo y su lengua comenzó a moverse ávidamente alrededor de mi glande al tiempo que succionaba y una de sus manos acariciaba mis bolas….. Teresa y Antonio se separaron ligeramente de nosotros como si quisieran tener una mejor perspectiva mostrando el vicio y el deseo en sus miradas; yo notaba como el deseo de mi madre iba en aumento por segundos, su lengua bajaba por mi pierna hasta llegar al dedo pulgar de uno de mis piés y luego subía muy lentamente por la pierna opuesta hasta mi sexo, lamía mis huevos y succionaba unos instante mis polla y con la misma lentitud, desde la ingle iba subiendo por mi vientre hasta mis pecho, mi cuello hasta hundirse en mi garganta… se montó sobre mi y comenzó a moverse en círculos frotando su coño contra mi polla hasta que sentí aquella maravillosa sensación: movía sus nalgas frenéticamente masturbándose con mi polla, su coño estaba totalmente empapado y en uno de esos movimientos y casi sin pretenderlo la punta de mi polla se alojó entre sus labios vaginales…. se quedó inmóvil unos instantes y di un golpe de riñones metiéndome totalmente dentro de ella, me sonrió antes de devorar mi boca con la suya y comenzó a moverse de arriba abajo haciendo que mi polla entrase y saliese de ella casi con violencia…. no puedo explicar que me pasó exactamente pero lo cierto es que a pesar de mi excitación logré controlarme y pude aguantar el ritmo casi media hora follando sin correrme…..

Aunque Antonio ya había llegado a su límite todavía estuvimos jugando en la cama un par de horas más; mi madre y yo regresamos a nuestra casa a la mañana siguiente metiéndonos cada uno en nuestra habitación y no volvimos a vernos hasta la hora de comer. Me daba miedo enfrentarme a solas con ella al día siguiente temiendo que estuviera arrepentida y ocurriera cualquier cosa entre nosotros. Me desperté a mediodía, empalmado, oía a mi madre trastear abajo en la cocina pero me resistía a bajar y mirarla a la cara; finalmente decidí salir de la habitación, lo hice sin hacer ruido y en ese instante sonó el teléfono y sin que ella se percatara de ello desde arriba  vi a mi madre cogerlo; rápidamente me di cuenta de que era con Teresa con la que estaba hablando y claramente también supe de que iba la conversación, mi madre decía que efectivamente era mejor que pasáramos el día ella y yo solos para evitarme situaciones violentas, intuí que Teresa la preguntaba por mi polvo porque mi madre la respondió textualmente que «se había corrido como una cerda»… regresé a mi habitación y todavía esperé algunos minutos antes de bajar. Se comportó exactamente igual que cualquier otro día, su sonrisa y su pregunta respecto a si había descansado, todo igual; incluso me llegué sentir defraudado por si ella lo daba como «algo que jamás había ocurrido» y se olvidaba de ello porque desde luego yo deseaba repetir con más intimidad. Tomé el café que ella misma me había preparado en pié en la cocina, estaba cerca de mi y creí ver una leve sonrisa en su rostro cuando dirigió una fugaz mirada a mi entrepierna y se dio cuenta de lo evidente, que estaba empalmado; no la apetecía cocinar y me propuso que comiéramos fuera. En la casa hay dos cuartos de baño, uno arriba junto a los dormitorios y otro en la cocina, mi madre llevaba puesto una bata de seda o similar y con toda la naturalidad del mundo se quedó completamente desnuda delante de mi y se metió en la ducha, desde dentro la oí decirme que me preparase yo también para ir al restaurante; subi a mi habitación, solamente la esperanza de que pudiéramos volver a follar me contuvo para que no me hiciera una paja, me duché en menos de tres minutos y cuando salía del baño con una toalla enrollada en mi cintura me encontré con mi madre que subía a su habitación completamente desnuda, me quedé paralizado frente a ella con la imposibilidad absoluta de ocultar mi erección, me llevó de la mano a su habitación y se sentó sobre la cama, me despojó de la toalla y sin decir una sola palabra se metió mi polla en la boca, cuando consideró que yo estaba al límite se puso a cuatro patas sobre la cama mostrándome sus nalgas y girando la cabeza hacia mi, yo en pié, me enfundé en su coño y la eché un largo polvo….. tuvimos que comer en casa porque el calentón nos duró más de un par de horas y presumiblemente ya estaban cerrados los restaurantes, no llegamos a salir de casa aquel día, para cuando nos quedamos dormidos en la misma cama yo había llegado a correrme con ella hasta séis veces desde que me desperté y ella me decía que no sabía cuantas veces pero que jamás había disfrutado tanto con nadie.

Estamos en el año dos mil trece, llevamos más de cinco años durmiendo todos los días en la misma cama y teniendo sexo de calidad casi todos los días del año. No solamente no me he cansado de esta situación, mi madre tiene ahora 55 años y su actividda o deseo sexual no solamente no ha mermado con el paso de los años sino que cada vez se muestra más receptiva y es ella la que lo demanda, por mi parte, y siempre empujado por ella, he tenido algunas amantes de mi edad y bastante más mayores pero en ningún caso me siento tan satisfecho como el que tengo en casa.

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